Gorrino, cochinillo, verraco, cochino, lechón o puerco, siempre cerdo, tan cerca cada día, pero también, tan desconocido… Por fin su historia por Michel Pastoureau, el gran historiador francés. Como la mayoría de los animales domésticos, el cerdo ha esperado durante mucho tiempo la atención de los historiadores. Imagen de la suciedad y la glotonería, protagonista de juicios de animales considerados ridículos, dejado para la pequeña historia y los libros de anécdotas, parecía indigno de la historia erudita. Hoy ya no se puede decir tal cosa: los animales se han convertido en sujetos de la historia a parte entera y la del cerdo se sitúa en el punto de encuentro de numerosas disciplinas. Hete en este singular y ameno libro su historia por uno de los historiadores más prestigiosos del momento. Lo dicho: “Con jamón y buen vino se anda el camino”.

Como la mayoría de los animales domésticos, el cerdo ha esperado durante mucho tiempo la atención de los historiadores. Imagen de la suciedad y la glotonería, protagonista de juicios de animales considerados ridículos, dejado para la pequeña historia y los libros de anécdotas, parecía indigno de la historia erudita. Hoy ya no se puede decir tal cosa: los animales se han convertido en sujetos de la historia a parte entera y la del cerdo se sitúa en el punto de encuentro de numerosas disciplinas. Hete en este singular y ameno libro su historia por uno de los historiadores más prestigiosos del momento. Lo dicho: “Con jamón y buen vino se anda el camino”.

El cerdo es un animal muy popular en todo el mundo y en España en particular ya que posee una carne que se puede utilizar con todo tipo de especies, con miles de combinaciones, y además se realiza muy bien en adobo. Ya desde la antigüedad se tenía mucho aprecio al cerdo, primero como animal de compañía, y después como una de las principales fuentes de alimento. En cualquier localidad, por pequeña que sea, seguro que alguien tendrá interés por acercarse a este libro fino para conocer a este glotón de charcos. Vive, de lo que los demás no quieren. Un superviviente.

I

DEL PUERCO SALVAJE AL CERDO DOMÉSTICO

Como la mayoría de los animales domésticos, el cerdo ha esperado durante mucho tiempo la atención de los historiadores. Imagen de la suciedad y la glotonería, protagonista de juicios de animales considerados ridículos, dejado para la pequeña historia y los libros de anécdotas, parecía indigno de la historia erudita. Hoy ya no se puede decir tal cosa: los animales se han convertido en protagonistas de la Historia a parte entera y la del cerdo se sitúa en el punto de encuentro de numerosas disciplinas.

La domesticación del cerdo, que se fecha hacia el séptimo o sexto milenio antes de nuestra era, está ligada a la sedentarización del hombre. Se trata de un fenómeno socioeconómico más que de un fenómeno biológico. Del mismo modo, concierne al hombre tanto como al puerco, puesto que mientras aquellos fueron nómadas, este permaneció silvestre. Incapaces de trashumar, fueron domesticados después que las ovejas, las cabras e incluso algunos rumiantes, como los renos o los cebúes.

LA DOMESTICACIÓN

De modo que el cerdo no es el más antiguo de los compañeros del hombre: el perro, los ovinos, los cápridos y algunos bóvidos lo fueron antes que él (en fechas que todavía son objeto de controversia); pero, aun así, sigue siendo uno de los animales cuya cría se propagó con mayor rapidez y abundancia desde el momento en que apareció la agricultura. La facilidad para alimentarlo (come prácticamente de todo), la abundancia de su carne y su grasa, así como su rápida reproducción explican esta precoz expansión por amplias zonas del mundo antiguo.

Fuente: elboomeran.com