Alfredo Valenzuela

Sevilla, 1 nov (EFE).- Leni Riefenstahl (1902-2003), la cineasta preferida de Hitler, fue un mito de vitalidad y creatividad que debió vivir con el recuerdo de la atrocidad nazi, como cuando el profesor Alan Marcus le preguntó por sus ideales y le contestó: “Yo no tengo ideales, lo único que hice fue cumplir con mi deber”.

Esta respuesta y otras a preguntas nada complacientes de Alan Marcus, profesor de la Universidad de Aberdeen especialista en la Segunda Guerra Mundial, constituyen la parte central del libro que la colección “Conversaciones” de la editorial Confluencias dedica a entrevistas con grandes artistas y escritores, como Chaplin, Buñuel u Octavio Paz, un volumen que en este caso se completa con un álbum fotográfico sobre la obra de la realizadora alemana y textos sobre la mítica película “El triunfo de la voluntad”.

Aquel documental, que resumía la idea nazi de “Una nación, un pueblo, un führer”, fue encargado a Riefenstahl por el propio Hitler, de ahí que Marcus le preguntara en esta entrevista si tuvo alguna responsabilidad ante Hitler y los temas que filmaba, a lo que la realizadora contestó:

“Nunca se me ocurrió que tuviera una responsabilidad especial. No había nada de qué responsabilizarme. Había secuencias de la gente que miraba y de los militares en los desfiles. No existía ninguna idea política detrás (…)”.

La mayor parte de las preguntas a las que se enfrenta Riefnestahl están relacionadas con “El triunfo de la voluntad”, el documental que hizo sobre el congreso del Partido Nazi en Nuremberg, una película considerada un clásico del cine documental y propagandístico, al reflejar la mística nazi y cuyas imágenes también fueron seleccionadas y montadas por la directora.

Riefnestahl siempre se mostró una apasionada de la belleza, también en las conversaciones con Marcus, quien cuando surge el tema aprovecha para plantearle crudamente la cuestión más espinosa, la de cómo una ideología que ella ensalza en su filme acarreó tantos muertos, brutalidad y destrucción, a lo que contesta: “No soy una clarividente. No podía suponer en 1934 lo que iba a ocurrir durante la guerra, ni que habría tantas muertes”.

La realizadora nunca fue miembro del Partido Nazi, aunque esa circunstancia no evitó que fuese clasificada como “seguidora” en los procesos de “desnazificación” por los que tuvo que pasar.

Tras someterla a interrogatorios, las autoridades de ocupación estadounidenses la dejaron en libertad, pero los franceses la detuvieron y la enviaron siete años a un campo de detención, si bien finalmente los tribunales franceses no la castigaron por su colaboración con los nazis y el Senado alemán determinó que carecía de responsabilidad en los crímenes nazis.

La entrevista con Marcus se acompaña del texto íntegro con todas sus fotografías del libro “Detrás de las escenas de la película sobre el congreso del Partido Nacionalsocialista”, escrito por Ernts Jäger y publicado para el estreno de “El triunfo de la voluntad”, que se celebró el 28 de marzo de 1935 en el más grande de los cines de Berlín.

El libro de Jäger, que obvia mencionar que el productor del filme fue el propio Partido Nazi, deja constancia de que no sólo la idea del documental fue de Hitler sino que también sugirió el título.

El libro de Jäger exalta al régimen nazi y a Hitler, y Riefenstahl, en sus memorias, lo calificó de “texto absurdo, exaltado y… desafortunado sobre mi trabajo”. EFE