Biblioteca SGE (Sociedad Geográfica Española)

El texto que ahora nos presenta la Editorial Confluencias ha sido extraído de Russie, race colonisatrice, impressions de voyage de Moscú a Tomsk, publicado en Le Tour du Monde, en 1905, un año más tarde de la inauguración del tren Transiberiano, escrito por Albert Thomas, futuro ministro y dirigente socialista. Con poco más de veinte años, este joven de origen humilde recibe como premio a la Excelencia Académica un billete para el Transiberiano por parte de la Compañía Wagon-Lits. Así, Thomas se embarca en esta «gigantesca casa rodante» para recorrer la gran espina dorsal de 9.259 km que atraviesa siete husos horarios entre Moscú y Vladivostok, construido tras trece años de obras, en las que murieron numerosos convictos y soldados debido a las durísimas condiciones que requirió su construcción. Ningún otro viajero podía mejor que Albert Thomas medir la importancia del ferrocarril en la metamorfosis de la sociedad. Nos descubre que el tren no sólo es un medio moderno de cambio de mercancías, como se le consideraba demasiado a menudo en la época, sino un factor poderoso para quebrantar las jerarquías sociales. Y que el objetivo de la construcción del Transiberiano fue la colonización de las tierras vírgenes de Siberia por campesinos de la Rusia Occidental; una verdadera «conquista del Este» que se lee con el placer de las buenas historias.