«La lengua como herramienta política»
En esta época de esplendor del engaño y autoengaño, un magistral y erudito ensayo del doctor en Filosofía Raúl Fernández Vítores aborda los orígenes y desarrollo del encuentro urbano entre los hombres. Encuentro –de choque– en el que el autor, a través de una tetralogía culminada a modo de summula con Controlar e intimidar: el riesgo posmoderno (Confluencias, 2022), lleva vertiendo sus reflexiones sobre el mundo contemporáneo durante las últimas tres décadas.
Este tratado se ofrece estructurado a la manera de un tríptico, que presenta y propone en cada uno de sus pliegues una tesis. Partiendo de ellas, accedemos al análisis de una mutación en el lenguaje y su desarrollo desde su origen hasta hoy: una transformación profunda en la forma de percibir mayoritariamente el lenguaje, que ha hecho de éste «un lenguaje entendido como herramienta política».
¿De dónde proviene el engaño (falta de verdad en lo que se dice; acto de dar a la mentira apariencia de verdad; hacer que otro crea lo que no es)? ¿Y el autoengaño, como automatismo frente al miedo y la esperanza? ¿Son inherentes a la naturaleza humana? ¿Es necesario su concurso? ¿En qué grado? ¿Qué lugar ocupan en las diferentes culturas a lo largo de la historia de las relaciones humanas? Estos interrogantes, y su consecuencia en la sugerente hipótesis de que «los sacrificios son el fundamento de cualquier urbanidad», son por los que transita el análisis de Fernández Vítores, que nos brinda estancias de reflexión desde donde atisbar y acercarnos a entender algo del complejo manejo humano del mundo.
Por: Alberto Mira Almodóvar
