PRESENTACIÓN

Cerremos los ojos cinco segundos e imaginemos a treinta personas encerradas en una amplia habitación, un lunes a las 9 de la mañana. Una sola es un adulto, y el resto son niños y niñas de unos doce años. Es una clase de primero de la ESO. Los menores están, por ley, obligados a permanecer en ese espacio durante las cinco o seis horas siguientes. Es la cuna en la que nace Escalera de caracol, el lugar desde el que se despliegan los cuadernos de educación que presentamos. 

Pero, ¿qué es Escalera de Caracol? Recibe este nombre la sucesión de una colección de cuadernos que abordan las más diversas cuestiones que afectan a la educación, reglada, obligatoria y pública. Sin imágenes y con amplios márgenes blancos, nos son libros ni es una revista, sino cuadernos en el sentido ensayístico y original del término. Frágiles y económicos cuadernos que nos inviten al pensar, a la reflexión serena y compartida, independiente, y, ante todo: libre de prejuicios.

Quizás sea el propio lenguaje impostado con el que hemos moldeado nuestro sistema educativo actual, el que nos impida, como parece, avanzar y establecer un diagnóstico certero de la situación de la educación actual. Un lenguaje y una terminología –que en nuestra mente anida y en nuestra cabeza se queda– que no ha llegado a incorporarse con una mínima naturalidad y eficacia a la práctica educativa y profesional diaria. La renovación de un nuevo lenguaje que favorezca un diagnóstico riguroso –basado tanto en evidencias científicas de carácter profesional como en el estudio de otros sistemas de educación del entorno– podría bascular con mayor precisión la brújula escolar y establecer un nuevo norte educativo para las próximas generaciones

¿Hacia dónde se dirige la educación actual? Urge pues un foro que establezca las líneas fundacionales de la educación del futuro: para las próximas generaciones, no para el próximo curso.

En los Cuadernos se aborda de manera sucinta –64 páginas– cada uno de los aspectos que afectan al funcionamiento de la institución escolar: desde el sistema de acceso, la profesionalidad y la formación de los docentes a  la naturaleza misma de las asignaturas; del modelo de dirección más adecuada a  la arquitectura de las construcciones escolares y la decoración;  de la concepción del centro educativo en su dimensión social y cívica, a su articulación cultural en el barrio o localidad.

Y Europa. Los sistemas de educación europeos adolecen de síntomas parecidos: apatía crónica. Nacieron y se desarrollaron en una época industrial en los que se han mantenido prácticamente inertes e impermeables a un mundo completamente nuevo e inesperado. ¡Europeos! La historia nos enseña que la  mejor educación posible es no sentirnos extraños ante los demás, comunes en la defensa de la democracia y los derechos humanos, libres de prejuicios, llenos de entusiasmo.

Cada uno de los peldaños de esta escalera de caracol –que se sube y se baja y da vueltas alrededor de cada uno de los colegiales– es una invitación a pensar con una cierta visión en la educación: una visión global, con un lenguaje en la que todos nos podamos entender, en su dimensión europea.

Javier Fornieles Ten
Director de Escalera de Caracol
Cuadernos de educación